Él extraña a su familia en los días de luna llena. Lleva varios meses de viaje, y me dice que, si pudiera, viajaría con esta luna a visitar y a abrazar a su papá -a quien nombró de primero-, a su mamá, y a sus hermanas.

En esa noche de luz blanca la familia se reúne para cenar en compañía, para tomar el té, para conversar de la vida. Es un tiempo que no obedece al calendario occidental. Luego, la familia vuelve a dispersarse. Cada quien con cada cual, en los caminos que les ha puesto la vida, en el Hong Kong urbano y rural.

Siempre que puedo atisbo a la luna llena. Es mi manera de sentir que vemos lo mismo, pese a los más de 8.000 kilómetros que nos separan. Durante mucho tiempo conté las lunas llenas en las que estuve por fuera de casa. Tengo libretas en las que enumeré hasta 14 lunas llenas. Fueron varias más. Yo dejé de contarlas porque apretaba la nostalgia.

Pronto será luna llena. Ya dirán las nubes y la noche si podremos verla. Como en enero, me anunciará un viaje que se acerca. Yo sé cada vez menos si se trata de un viaje de ida, o de regreso.

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2 respuestas a «Luna llena»

  1. Avatar de talentedexactlydfc0204c2a
    talentedexactlydfc0204c2a

    ¡Bienvenido!

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    1. Avatar de Carlos Mario Cano Restrepo

      Gracias, querido Juan. Nos veremos, si la vida nos lo permite.

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