Kassel, Alemania. Junio 02 de 2026.

Respetado Iván Cepeda Castro,

Le escribe un colombiano en la diáspora. Soy alguien que observa en la distancia lo que está pasando en su país, y que siente pudor al hablar sobre política con su propia familia por estar en el exterior, por no vivir lo que ellos han vivido en estos años. Llevo casi siete años por fuera. Me vine a estudiar una maestría y todavía la debo, voy pagándosela por cuotas a Colfuturo.

Aunque no lo conozco, me animo a escribirle porque usted parece estar dispuesto a dialogar, en el profundo sentido del término. Mi invitación es sencilla: háblele al país, háblele a las personas de a pie, háblele a les colombianes desde su sensatez, desde su resiliencia, desde su claridad. Es tiempo de que sea su propia voz la que escuchemos.

Gustavo Petro y Álvaro Uribe perdieron esta primera vuelta, dejándolo a usted en una posición de libertad y, si se decide, de independencia. Usted no necesita jefes de debate, ni nadie que salga a defenderlo. En su discurso, luego de la primera vuelta, usted hablaba de “Nuestro Gobierno”, aluciendo a la presidencia de Gustavo Petro. Yo lo invito a la cautela, y a no caer en las paranoias del presidente, a reconocer la corrupción que atravesó al gobierno, sus prácticas clientelares y politiqueras, y sus relaciones disonantes con los poderes regionales y municipales, y con algunos gremios. El mejor ejemplo de lo que le digo es un personaje gris como Armando Benedetti, que desde el inicio ha estado en el centro del poder construido por Petro. Si quiere reforzar su rol de demócrata, actúe sin dobleces y acepte que Colombia no está en este momento para una Asamblea Constituyente.

Y allí, respetado Iván Cepeda Castro, también es necesario reconocer que, por la ambición de una Paz Total, se descuidó parte de la implementación del Acuerdo del 2016 que usted también ayudó a construir; además, la seguridad se deterioró aún más en el país debido a la atomización de los grupos armados y a sus múltiples intereses. Estamos muy lejos de la situación del 2010-2012: los actores armados, los poderes económicos, el escenario geopolítico actual no están alineados para unas negociaciones tan ambiciosas. Y allí, como uno de los arquitectos de la Paz Total, a usted también le cabe reconocer responsabilidades. Y estoy seguro de que lo hará, pues en lo poco que lo conozco, nunca personalmente sino a través de su trabajo político y de sus perfiles en medios de comunicación, tengo la impresión de que usted es sensato y tiene la capacidad de reconocer sus errores, lo que no es capaz con mucha frecuencia el que hoy ocupa la Casa de Nariño.

Entienda que no todo es un complot de la derecha. Que muchas de las promesas de cambio con las que llegó Petro al gobierno no fueron cumplidas. Y que es muestra de incapacidad el seguir culpando a sus predecesores por lo que él no ha podido implementar luego de cuatro años. Miembros de mi familia votaron por Petro en el 2022, y en estas últimas elecciones votaron por de La Espriella.

Usted, como víctima del conflicto armado en Colombia, y como representante de la resiliencia y de la dignidad, tiene el potencial de mostrar la reconciliación como único camino para alcanzar otra Colombia en paz. Y esa reconciliación pasa por la justicia, y el primer acto de la justicia es la verdad. Álvaro Uribe también perdió en estas elecciones, y eso también lo libera a usted. Aunque él hable, y mueva electores y a su partido, perdió la voz para determinar lo que está por venir. Es un convidado más al show de quien se las da de tigre, pero no es más que un gato, que en cualquier momento puede saltar de vuelta a los Estados Unidos, o a Florencia, Italia, como insinuó su esposa, si pierden las elecciones.

Yo sé que su compromiso con Colombia es un compromiso de por vida y de que, en caso de perder, no se irá para otro país a disfrutar de lujos y de una riqueza económica que no le he visto. Yo lo invito a que ese compromiso inclaudicable con Colombia sea también un compromiso sin reservas con la democracia, con las instituciones, y con la justicia. Una justicia en la que usted mismo ha creído, y que ha sabido esperar con paciencia, como solo saben esperar aquellos que, en lo profundo de sus seres, tienen la certeza de que sus causas son justas, y de que sus dolores y heridas son reales; así como es real también la necesidad de sanar, y de sanar al país para cerrar más de 60 años de guerras fratricidas.

Atentamente,

Carlos Mario Cano Restrepo.

PD. Los gamonales políticos de Colombia esperaron con paciencia el momento que estamos viviendo. Ahora ellos (casi todos hombres) pondrán sus condiciones para poner los votos que les hacen falta a ambas candidaturas para alcanzar la Presidencia. El mecanismo es muy similar al que han usado en los últimos, al menos,10 años. Moverán sus maquinarias a cambio de mantener el control de partes del Estado que les interesa seguir controlando, como lo han hecho independientemente de los colores y partidos que llegan a la Presidencia de Colombia.

Nota:

El argumento mencionado sobre la esposa de Abelardo de La Espriella, Ana Lucía Pineda, puede encontrarse en la entrevista que dieron a La Revista Semana. La versión que aquí incluí la encontré en el el canal de Youtube del Canal Somos Más. (La declaración de la esposa está hacia el minuto 45:39)

4 respuestas a «Carta abierta a Iván Cepeda Castro»

  1. Avatar de Nicolas Mauricio Caro Restrepo
    Nicolas Mauricio Caro Restrepo

    excelente, admiro tu claridad,equidad y equilibrio

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  2. Avatar de Clara Patricia Taborda Caro
    Clara Patricia Taborda Caro

    Excelente mensaje más que claro … permita compartirlo

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    1. Avatar de Carlos Mario Cano Restrepo

      Cordial saludo Clara Patricia Taborda Caro, muchas gracias por su comentario. A partir de él le hice una mejora al blog y ya puede compartir la publicación, a través de Whatsapp, por correo electrónico, o por las redes sociales. El botón de compartir se encuentra en la parte inferior de la publicación.

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